La verdadera religión tiene un valor inmenso. Enriquece profundamente nuestras vidas individuales, nuestras relaciones y nuestra civilización.
La Religión Nutre Nuestras Vidas Internas
La religión no se limita a lugares de culto. Su hogar más esencial y profundo está en la vida interior de los creyentes, en ti y en mí. La religión personal es una presencia activa y viva en los corazones y mentes de quienes buscan certezas y verdad espiritual.
Descubrimos lo divino dentro de nosotros mismos. En esa realidad interior y silenciosa, aceptamos la amistad y el amor que se nos ofrecen e inspiramos nuestras vidas con un significado renovado, con más amor y un propósito mayor.
La Religión Nos Libera para un Viaje Personal y Espiritual
Una religión personal abre la puerta al crecimiento y al autodescubrimiento. La búsqueda sincera de conocernos a nosotros mismos nos revela que vivimos en un nivel moral y ético. Esta toma de conciencia nos impulsa a explorar los misterios de la existencia y a reconocer la presencia del espíritu divino en cada uno de nosotros.
A medida que profundizamos nuestra conexión con ese espíritu divino, crecemos en amor. Nuestras vidas adquieren mayor significado y propósito. A través de la experiencia religiosa personal, encontramos apoyo en tiempos difíciles, fortaleza en momentos de debilidad y profundas percepciones que nos guían.
La Religión nos Revela Nuestra Interconexión
Ya sea formando parte de un grupo o actuando individualmente, el espíritu dentro de nosotros nos impulsa suavemente a marcar la diferencia en el planeta, sea para una sola persona o para muchas. El servicio amoroso hacia los demás adopta muchas formas, pero todas contribuyen a hacer del mundo un lugar mejor.
En este mundo imperfecto, la necesidad nunca falta: sean éstas de alimentos, refugio, de amistad y preocupación amorosa, o de justicia en medio de la codicia. El espíritu que vive en cada uno de nosotros nos motiva a ayudar a los demás.
La Religión nos Une En Relaciones Sinceras y Fraternales
Los que amamos a Dios somos naturalmente atraídos unos hacia otros. Podemos encontrar una familia espiritual en una institución religiosa establecida, en nuestros amigos o en grupos informales. Sin importar cómo nos conectemos, nuestra familia espiritual nos sostiene mientras nos esforzamos por vivir una vida de amor en medio de un mundo en conflicto.
La religión personal nos inspira a trascender nuestro propio interés y a cooperar con nuestra familia espiritual. Juntos, identificamos formas de ayudar a los demás y encontramos alegría en la experiencia del servicio. Los grupos que se forman con este propósito se distinguen por su actitud afectuosa y sus principios, generando una cultura de compasión, servicio desinteresado y unidad espiritual.
La Verdadera Religión Fomenta el Desarrollo de la Civilización
La motivación desinteresada que nace de la verdadera religión tiene el poder de transformar sociedades e incluso el mundo entero. Nuestra experiencia religiosa personal nos lleva a compartir nuestra vida espiritual a través del servicio y a tratar a todas las personas con amabilidad. Los actos de bondad y servicio a los demás generan un efecto contagioso que puede inspirar a otros. La religión en acción dentro de nosotros tiene el poder de hacer una verdadera diferencia en el mundo.
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